LIKE CINDERELLA

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Normalmente cuando decidimos casarnos y nos visualizamos como futura novia, lo primero en lo que pensamos es en el vestido. Pero no siempre es así, hoy os presentamos a Marta, una preciosa y alegre novia, que cuando acudió al Atelier en busca de su vestido, lo único que tenia claro es que quería llevar un espectacular zapato rojo.

La búsqueda no fue fácil, pero ella sabia lo que quería y tenía la certeza de que lo iba a encontrar; y por ello, su deseo era que el vestido fuera perfecto para enmarcar los Christian Louboutin de nuestra cenicienta moderna.

En el Atelier, le propusimos una falda de nuestro crepé select con abertura, para así lucir el zapato de un modo natural, al compás de su movimiento y bajo el capricho del baile de su preciosa falda. El vestido elegido por Marta fue un vestido de corte sencillo en crepé, con corte a cintura, marcada por un fajín de tablas en el mismo tejido. Nuestra novia, combinó el vestido con uno de nuestros tules de sedalina liso, perfectos para diseños sencillos como el que lució Marta.

La boda fue una boda muy divertida y emotiva, y es que Marta irradia energía y buen rollo allá por donde pasa. Para esta pareja lo importante es que todo el mundo se sintiera especial y protagonista en este precioso cuento. Porque lo escribían ellos, y no había lugar para personajes secundarios. Al fin y al cabo cuando pensamos en casarnos, no hay nada que nos haga mas felices que compartir ese amor que nos desborda con nuestros seres queridos, juntar a familia y amigos, verles disfrutar, bailar, emocionarse. En definitiva, verles celebrar el amor, tu amor. Y eres tan feliz que atesoras cada momento, lo saboreas, y lo guardas en tu corazón para siempre.

Pero por suerte, siempre hay un gran equipo detrás que se encarga de capturar momentos, profesionales que pasan desapercibidos para luego hacerte revivir cada instante. En este caso los autores de estas preciosas fotos, son el equipo de Mirrors Photo and Vídeo.

La ceremonia fue en la Iglesia de San Nicolás. No podía ser otro lugar, y no solamente porque fuera la parroquia de Javier de toda la vida, sino porque en la biblioteca que comparte plaza con la Parroquia, es donde esta pareja cruzó sus miradas por primera vez. Este entorno es testigo de ese brillo en los ojos que hace que los enamorados se reconozcan, de esas sonrisas que iluminaban los rostros de Javier y Marta cada vez que se encontraban, y sobre todo, es testigo de como su amor iba creciendo y madurando cada día para volverse infinito e incondicional.

Los zapatos, como ya hemos dicho, eran unos Christian Loboutin regalo de sus mejores amigas, las cuales, le firmaron en la suela, cosa que Marta recuerda con mucho cariño. Y es que los detalles suman, y mucho.

Como Marta vivía en Reino Unido, le hacía especial ilusión que sus mejores amigas fueran sus damas de honor. Pero nuestra radiante novia, también tenia claro que no quería imponer un modelo y que todas fueran iguales, ya que cada una tiene su personalidad, y eso es lo que las hace tan especiales y únicas.

El coro, que también estuvo en la preboda que celebraron en la Leyenda del Pisuerga el día anterior, fue un regalo de la madre de la novia. Es un Coro de Gospel de 29 personas llamado ‘Good News’ y que consiguió poner los pelos de punta a todos los asistentes. Los novios salieron de la Iglesia mientras sus espectaculares voces cantaban ‘Oh Happy Day’.

La celebración posterior fue en el parador de Tordesillas. Marta pasó los veranos de su infancia en el Montico, y quería estar rodeada de esos pinos que la vieron crecer. La pareja no quería un banquete de muchos platos, así que el cocktel duró tres horas, lo cual les permitió disfrutar del aire libre y que la interacción entre los asistentes fuera mayor.

Los novios nos cuentan sintieron infinito agradecimiento hacia todos los profesionales que formaron parte de su boda. Nosotros siempre la recordaremos con esa sonrisa, ese optimismo, esas ganas y su sincero agradecimiento por adaptarnos a los tiempos y a los cambios que ella deseaba.

De la decoración se ocupó Marta personalmente, pero como Cenicienta, ella también tuvo su particular hada madrina. Y es que la gran profesional encargada de la Boutique de la Flor le ayudó muchísimo, y de ahí a surgido una bonita amistad.

Pero sin duda, lo que a Marta le hace mas feliz, es que su objetivo se cumplió: fue una boda de todos. Y eso era lo que ellos querían, compartir y crear ese entorno mágico que siempre nos regala el amor.

¡Enhorabuena pareja! ¡Eternamente agradecidos a cada novia que confía en nuestro equipo!.

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