LA BODA DE ELSA Y RUBÉN

LA BODA DE ELSA Y RUBÉN

Si hay un principio que nos caracteriza como marca y como equipo sería sin duda la vocación. Trabajar en aquello que amas no puede ser más que garantía del mejor de los resultados -además de una gran suerte- y en esta faceta conectamos rápidamente con nuestra novia de hoy.Elsa es profesora, y en cada cita y cada prueba su entusiasmo, su sencillez y su pasión por los pequeños detalles inundaron nuestro taller. Comprobaréis que se tomó la organización de su gran día como la preparación de sus clases: con esmero y minuciosidad, y así -con una novia como ella- era imposible que la boda que hoy compartimos con vosotros no resultara una verdadera lección de estilo.Elsa conoció al que hoy ya es su marido cuando aún estaba en el colegio y, después de años de amistad y un largo camino juntos, decidieron darse el ‘sí, quiero’ el pasado octubre en la iglesia de Pozal de Gallinas. Como veis, llegaron juntos y de la mano al altar, ¡nos encantan las novias que ponen sus sentimientos por encima del protocolo! Un detalle original que recordarán con cariño tanto ellos como el resto de los invitados. Para la llegada y la salida de la Iglesia los novios utilizaron un clásico escarabajo descapotable de un buen amigo que colecciona coches, y además, es alguien muy especial para la familia. Después de la ceremonia todos pudieron disfrutar del aperitivo en los jardines de La Posada Real del Pinar, un espacio cuidadísimo escondido en un claro de los pinares que rodean la localidad donde se celebró el enlace. Del catering se encargó Grupo La Toja y los invitados pudieron aprovechar para ir abriendo boca con sus propuestas en un ambiente divertidísimo y familiar. Justo lo que los novios querían. Es evidente que en toda boda las emociones están a flor de piel, y emociones y flores fueron las protagonistas del día con permiso de los novios. Deiana de Ideas en Polvo se encargó tanto de las invitaciones como de la papelería del evento siguiendo al pie de la letra las indicaciones de la novia: colores de otoño y nombres de emociones para cada una de las mesas. Boyka, de Boutique de la Flor -Vía Verde, se encargó del ramo y decoró el espacio con brezo y flores de temporada consiguiendo un resultado desenfadado y natural, que encajaba a la perfección con el entorno y el espíritu de los novios.A la hora de diseñar su vestido de novia, con Elsa lo tuvimos muy fácil: una novia guapa, natural y con las ideas claras que nos pidió un vestido cómodo para exprimir al máximo su gran día. Casi diríamos que el vestido la eligió a ella. En una de sus visitas a nuestro showroom salió del probador bailando y una de sus amigas le dijo: ‘No te pruebes ni uno más; si te hace bailar, entonces es este’. Fuimos modificando el diseño original cita a cita hasta hacer de aquel vestido, su vestido: una pieza de líneas puras en nuestro crepé select, con falda a media capa y tirante fino. Sobrepuesto, un top de tul bordado en algodón con botonadura en la parte superior de la espalda para ceder todo el protagonismo al escote de la parte posterior.¿El resultado final? Un diseño con un guiño a los ’70 que -pese a todo- no pierde un ápice de romanticismo y no puede resultar más moderno. ¿Es o no es un vestido para bailar?Para completar su estilismo Elsa apostó de nuevo por la comodidad sin perder de vista las tendencias: una trenza de espiga lateral y un velo en tul de sedalina fueron los compañeros perfectos para el tocado en flor preservada que confeccionó para ella María Martín Atelier –una de sus mejores amigas- .Después de la cena, los invitados disfrutaron de la noche al ritmo de Discoshow Espectáculos.  Y fue durante el baile cuando la novia sorprendió a todos dando un twist a su vestido al retirar el top e incorporar un cinturón en terciopelo y flores. Un resultado fresco y contemporáneo. Si os habéis enamorado -como nosotros- de las fotos de esta boda, es gracias al increíble trabajo de Carlos Aragón, que supo capturar con su cámara el ambiente cálido y despreocupado de un día para no olvidar.

Está claro que nosotros no podremos olvidar a Elsa y Rubén, porque ya son parte de la familia Ernesto Terrón.

¡Os deseamos todo lo mejor!

 

 

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