BODA DIVERTIDA VALE POR DOS

BODA DIVERTIDA VALE POR DOS


Ana es una de esas personas decididas, de esas que saben cómo quieren que sea SU día, y que mantiene la alegría y la ilusión por el buen hacer en cada momento.

Llena de personalidad, y con muchas ganas de encontrar un vestido con el que se sintiera ella misma, contactó con Ernesto Terrón. Ana, sintiéndose identificada con nosotros nos dijo, vuestro trabajo tiene mucho que ver con el nuestro, y así, tras probar distintos vestidos y ver diferentes tejidos, nos pusimos manos a la obra en la confección de ese diseño que identificara a nuestra novia. Al fin y al cabo eso es lo que buscamos, futuras novias que vean en nosotros una parte de ellas, y que luego nos ofrezcan bodas tan espectaculares como esta.

Ana y Carlos, hicieron de su boda algo íntimo, especial y familiar. Cuidando en cada momento cada detalle, incluso cuando se bajaron de los tacones, o cuando se pusieron las bermudas para acabar con el calor de aquel día aumentado por los nervios y la emoción.

Y así fue, como aquel día lleno de amor, dio paso a una guerra de agua que resultó un mar de risas y diversión.

Pero hemos empezado por el final, -ha sido inevitable al ver esas caras de felicidad-. Centrémonos, los nervios suscitaron en los preparativos, en la mágica Dehesa Congosta, y de allí, los rostros de complicidad de Carlos y Ana se dirigieron a la iglesia para dar el sí quiero. Tras la ceremonia, familiares, amigos y compañeros de Toño hicieron que la salida del templo fuese espectacular.

La celebración posterior en la Dehesa se amenizó con Caeiro y Huckleberry y su música en directo. Los duendecillos que hicieron que todo esto funcionase y estuviese lleno de originalidad acorde con la personalidad de la pareja fueron emme studio. Y aquí nos detenemos para contaros que son grandes profesionales que tienen una metodología basada en el slow design  ¿Ni idea de qué es esto? Con este método quieren que vosotras seáis el centro del diseño,  buscando vuestro bienestar por encima de todo. Primero se centran en conoceros y posteriormente os diseñan vuestro gran día. Y no me digáis que después de ver estas fotos no os habéis muerto de ganas de casaros o recasaros. ¿Quiénes son los artífices de capturar cada detalle? Alavirulé, y ya sabéis, una imagen vale más que mil palabras.

Como toque final, la elección de Ana fue Ernesto Terrón, y una vez más gracias por dejarnos formar parte de esto. El tejido que elegimos para su vestido fue un crepé maravilloso que resultó ser un amor a primera vista. Una falda con corte a media capa que marcaba su cintura con un fajín tableado. El protagonismo del diseño se lo llevaba la espectacular espalda escotada, jugando con transparencias de un delicado tul francés bordado en algodón. Una mezcla perfecta que nos enamoró.
Sus zapatos a medida de Franjul y su ramo, así como su tocado y toda la decoración floral, fue obra de flores Pandora quien se encargó de aportar el romanticismo, si es que hacia falta aún más amor en esta boda.
¡Que disfrutéis de la felicidad que os ha unido y la mantengáis eternamente!

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