Nuestros preparativos con Plan International

Nuestros preparativos con Plan International

Muchas novias entran en la tienda acompañadas de familiares o amigos muy allegados, de confianza. Las que nos conocen de oídas, por habernos leído en una revista especializada o por haber sido recomendados por el famoso boca-oreja, suelen tener una idea de lo que van a encontrarse. Las que no, las que están tanteando opciones visitando todas las tiendas que pueden y pasando horas y horas en internet explorando catálogos llenos de fotos, entran con cuidado, como si el suelo acabara de ser encerado. Sus ojos, curiosos, recorren la tienda de arriba abajo, casi sin detenerse en ninguna pieza de exposición, como tratando de abarcar toda la información visual en pocos microsegundos. Veamos qué pueden ofrecerme aquí, piensan.

Pero tanto las novias que vienen a Ernesto Terrón a propósito como las que no, se sorprenden de lo que pasa a continuación. Se sorprenden de que nos sentemos con ellas a hablar de quiénes son, sobre qué idea tienen de la boda y del vestido, y sobre cuáles son sus intereses y preferencias. Se sorprenden de que, en un abrir y cerrar de ojos, estén probándose una tanda de nuestros vestidos piloto, para que sean los mismos tejidos los que nos cuenten qué les sienta bien y qué es mejor descartar por el momento.

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Una vez se ha elegido la combinación de puntos clave que tendrá el vestido (y hay un montón, pero ya hablaremos de ellos), elaboramos un diseño acorde a sus preferencias. Y cuando estamos preparados, citamos a la novia y a todo el que quiera acompañarla a nuestro taller, para que se pruebe y compruebe in situ cómo marcha la confección en sus diferentes fases. ¿Que te preguntas cómo quedaría una manga más larga? Nuestras costureras te cosen una prueba sobre la marcha para ver cómo quedaría. De esta manera, el vestido avanza con la novia, crece con ella. Se ajusta a su personalidad, a sus gustos y a su figura como ninguna otra prenda que jamás haya llevado.

Consigue ser una poderosa forma de expresar, sin necesidad de palabras, quién es ella en realidad.

Tal vez nunca planteamos el proceso exactamente así, pero descubrimos que ésa era nuestra forma de trabajar. Así que, simplemente, ocurrió. Hoy en día es uno de nuestros grandes valores, lo que nos diferencia del resto de tiendas multimarca, pret-a-porter o diseñadores exclusivos que subcontratan la producción del vestido.

Algo parecido nos ocurrió con Plan International (en adelante, Plan). Ya os hemos comentado que cuando nos planteamos dar un giro a nuestra manera de entender el negocio, buscamos formas de contribuir con el medio ambiente y con la sociedad en sí. En este punto, en lo social, había un sinfín de causas que nos conmovían. Prácticamente todas, y todas con razones más que suficientes para apoyarlas.

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Cuando descubrimos la campaña Por Ser Niña de Plan, no tardamos en interesarnos profundamente en ella. En cuatro clicks estábamos hablando con los responsables, y en dos más nos dimos cuenta de que ya mismo estábamos trabajando con ellos. 

Así que, simplemente, ocurrió. Y como pasa con nuestra forma de encarar el proceso de elaboración de nuestros vestidos de novia únicos, la colaboración con Plan se convirtió en uno de nuestros grandes valores. 

Pocas personas saben, como nosotros hasta hace poco, que esta organización nació a partir de un programa de acogida y apadrinamiento de niños huérfanos víctimas de la Guerra Civil Española. A finales de los años 30, los americanos podían apadrinar a un niño español por sólo un cuarto de dólar. A partir de la Segunda Guerra Mundial, pocos años más tarde, la organización se globalizó intentando proporcionar cobertura a todos los niños afectados por la guerra en Europa. A partir de los 50, con el Viejo Continente recuperándose, la organización se expandió hacia países en vías de desarrollo, sobre todo de Asia, América del Sur o África.

Hoy en día opera en 70 países y ayuda a más 1.500.000 niños en todo el mundo con sus programas de voluntariado.

En 2007 lanzaron la campaña de la que hoy quisimos participar: Por Ser Niña. Pensamos que sería muy especial que Ernesto Terrón trabajara con esta causa, por dos razones evidentes. La primera es que nuestros clientes y la mayoría de nuestros trabajadores son mujeres, y eso implica de manera intrínseca que queramos defender sus derechos y su estatus dentro de la sociedad. La segunda es algo más filosófica, pero para nosotros también muy válida. Por Ser Niña lucha contra el matrimonio  forzado, algo que por nuestro trabajo, nos parece repulsivo. Tal vez el trato personalizado y el contacto que os hemos contado que tenemos con las novias, más allá del propio sentido común, influya mucho en esta opinión. Descubrir la ilusión de la elección del vestido y de la historia de amor que hay detrás es algo que nos nutre de energía positiva. No encontramos la forma de expresar lo que para nosotros supone que un momento como éste sea una obligación.

Porque desde el momento en el que una mujer no pueda elegir a la persona con la que se casa, todo nuestro trabajo dejará de tener sentido. 

Las niñas son el colectivo más vulnerable de las sociedades en situación de pobreza de los países en vías de desarrollo. Sufren matrimonio infantil, embarazo temprano, violencia de género, discriminación y otras prácticas terribles como la mutilación genital. Por Ser Niña intenta conseguir una garantía educacional para todas las niñas del mundo. Esto es muy importante, pues las mujeres son una de las claves fundamentales para que una sociedad sea capaz de abandonar la espiral de pobreza.

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Ya veis. Aparentemente, no se busca gran cosa. O eso nos parece. No se busca más que la posibilidad real de que las niñas puedan acceder al menos a 9 años de educación de calidad, porque se ha identificado que ésa es la verdadera herramienta para alcanzar su libertad en la sociedad. A nosotros, que nos parece tan cotidiano que nuestras hijas, sobrinas, hermanas, etc., vayan al colegio, el hecho de que  millones de niñas en todo el mundo estén apartadas de la escolarización, nos debe hacer pensar.

Y más que pensar, actuar. 

Plan utiliza varias herramientas para apoyar su causa, como un programa de aportaciones económicas en forma de donaciones que busca hacer socios entre sus colaboradores, o la recogida de firmas para negociar con la ONU un nuevo concepto educacional. El objetivo, en este punto, es alcanzar la cifra de 4 millones de firmas para que los líderes mundiales tomen conciencia de la situación y establezcan la educación de las niñas como una prioridad.

En el mismo sentido camina la celebración del Día Internacional de la Niña (11 de Octubre), para dar visibilidad a su proyecto con numerosos actos y eventos. Personalidades de todos los ámbitos, como el deporte o la cultura, han colaborado con Plan para tratar de concienciar a la sociedad española.

Por nuestra parte, estamos muy orgullosos de decir que Ernesto Terrón es la primera firma de alta costura nupcial que colabora con Plan y su proyecto para mejorar la calidad de vida de millones de niñas en el mundo.

A nuestro entender, esto también nos hace únicos.

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