Por qué la naturaleza

Por qué la naturaleza

A primeros de Marzo del año 2014, un día extrañamente lluvioso, una de nuestras clientas entró de improviso en la tienda. Sacudió un poco el agua de su paraguas en el mismo umbral, justo después de plegarlo y colocarlo apoyado en una esquina. Tenía las mejillas sonrojadas, pensamos que por el frío. 

Su hermana entró a continuación. Puso su paraguas junto al otro, y compartieron una mirada de complicidad que las llevó a sonreír. Casi hablaron a la vez cuando nos dijeron, emocionadas, que a la boda iría un invitado de excepción. Habría que cambiar el diseño en mitad del proceso de confección de su vestido a medida, y teníamos que aceptarlo sí o sí. 

Para nuestro taller, el requerimiento resultaba un trastorno considerable. Sin embargo, nos pusimos manos a la obra de inmediato. Y no por lo que dice el catecismo del vendedor, eso de que “el cliente siempre tiene la razón”. Lo hicimos porque el compromiso con ese invitado de excepción era ineludible, y a la vez hermoso. 

Lo hicimos porque ese invitado no era otro que el hijo que estaban esperando. 

La naturaleza, el karma, el azar, la casualidad, llámalo como quieras, había hecho de las suyas. Otra vez. Nos la había liado, pero también nos había dado una anécdota que recordaríamos toda nuestra vida y, con toda probabilidad, el acontecimiento más bonito del nuevo casamiento. De pronto,  el interés que tenía la novia en que todo saliera perfecto, pareció diluirse. ¡Ahora había alguien más importante en camino!

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Sentarse a contemplar un atardecer, pasear por el sendero de un bosque dejándose invadir por sus sonidos o simplemente respirar aire puro, son actividades que nos entusiasman, aunque pareciera que cada vez están más lejos de nuestro alcance. Cuando pensamos en nuestros futuros hijos, cuando nos da ese ataque de responsabilidad que nos hace distinguir con clarividencia qué es lo importante y qué no lo es tanto, imaginamos cuál sería nuestro papel en su vida y cómo afectarla positivamente. Nos arriesgaríamos a decir que nadie imagina ver a sus hijos crecer encerrados en el piso de una ciudad sucia y contaminada, sin contacto con el entorno natural. Los árboles, los animales, al fin y al cabo son tan importantes para el desarrollo de un niño como la buena salud de su educación, si es que ya no son parte de ella.

Por el tipo de industria (textil) en la que participamos, sabíamos que el daño al medio ambiente es algo tan real y tangible como que hay un sol cada mañana. Los mismos ojos con los que lees estas líneas te servirán para corroborarlo. El problema es que a nosotros nos encanta la naturaleza, nos emocionamos con la noticia de un nuevo nacimiento y, pensando en el futuro y uniéndolo todo, no queremos que ni nosotros, ni nuestros hijos, vivan en un mundo echado a perder. El reto era, entonces, complicado: conseguir afectar menos al medio ambiente desarrollando una actividad como ésta.

El proceso de cambio de proveedores y materias primas resultó ser más lento y tortuoso de lo que esperábamos, así que nuestra primera medida fue ponernos en contacto con WWF para trabajar con ellos.

Vale, no nos andamos con chiquitas. WWF es para nosotros una ONG top, una de las más importantes del mundo y una de las que trabaja con más seriedad. Aborda los problemas principales a los que se enfrenta el medio ambiente con rigurosidad científica y ofreciendo soluciones posibles, que van más allá del activismo mediático que emplean otras entidades. No es difícil encontrarlos en mesas de negociación con empresas multinacionales de gran poder o con gabinetes de gobierno proponiendo o discutiendo nuevas medidas de corte legal.

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Hoy vamos a hablaros, a modo de resumen, de qué es lo que hace WWF para proteger los intereses del medio ambiente, y por qué empleamos todos nuestros esfuerzos para trabajar con ellos. Queríamos empezar a cambiar las cosas, y nos hicimos partners de esta organización. 

A nivel global, WWF busca trabajar en la mejora de 6 áreas problemáticas: los bosques, los océanos, los animales en su entorno natural, el clima y la energía, la comida y el agua potable. Para ello utilizan los mecanismos apropiados, que resultan comunes a todas ellas y que tratan de cambiar las reglas del juego. Financieramente, tratan de encontrar modelos económicos que no busquen la rentabilidad a corto plazo, sino la riqueza a largo plazo. En los mercados, intentan implementar formas de consumo más sostenibles, que hagan frente a la demanda sin comprometer la salud de los recursos y contaminar. En la política, buscan dar el protagonismo que se merece a las personas más afectadas por los cambios medioambientales (y por extensión, sociales), que por lo general no tienen voz ni voto capaz de influir en lo que ocurre.

En España, WWF trabaja todas estas áreas poniendo el objetivo en los problemas concretos de este país. Vamos a verlos por encima, porque es un tema que a todos nos interesa:

El Agua Potable

El problema del agua en España es uno de los quebraderos de cabeza de cualquier cuerpo de gobierno y, poco a poco, verano tras verano, el de cualquier ciudadano. Nuestra geografía y situación hace que este país sea especialmente sensible a los efectos del cambio climático, pero las extracciones ilegales de agua, los vertidos, los embalses y los sistemas de regadío insostenibles agravan el desastre. WWF lucha para implementar políticas que cuiden este recurso natural tan indispensable, y que su gestión sea más eficiente y sostenible. Su trabajo en defensa de los humedales y marismas consiguió que se protegiera como Parque Nacional a las Tablas de Daimiel y a Doñana respectivamente, aunque hoy en día las amenazas industriales sobre ellos no cesan, así como la lucha de la ONG.

Los Océanos

Por no abandonar el medio líquido, hablamos ahora de nuestros mares. La pesca desmesurada y agresiva (con redes que destruyen ecosistemas enteros) está acabando con la salud de nuestros océanos. Además, el desarrollo de nuestro litoral con actividades industriales agresivas como el turismo está maltratando, contaminando y transformando el entorno de manera desmedida. Ni siquiera el 10% de nuestras costas desarrolla una gestión dirigida a su conservación. Acabar con la sobreexplotación pesquera o limitar la transformación del litoral es uno de los puntos más importantes en los que trabaja WWF en este país.

Animales en su entorno natural

Cada año se extinguen entre 10.000 y 50.000 especies. Es un dato que nos parece terrible.  España es uno de los países más ricos en biodiversidad, por su geografía y su localización en el mapa. Somos unos privilegiados en este sentido. Para que os hagáis una idea, contamos con el 50% de las especies únicas de Europa. Una de estas especies, con las que trabaja WWF en nuestro país, es la ballena. Con su proyecto de conservación del cachalote en Canarias, la organización vela por su supervivencia. Sus amenazas principales son la navegación entre islas y los instrumentos de comunicación militares (recordemos que Canarias disfruta de una posición estratégica privilegiada desde el punto de vista de Defensa), por lo que los estudios constantes sobre su comportamiento y hábitos resultan imprescindibles. Los cetáceos son una de las especies animales que más contribuyen a la salud de nuestros océanos por su propia actividad vital. Son capaces de mover grandes columnas de agua desde el fondo a la superficie y viceversa, lo que ayuda a expandir los nutrientes y los microorganismos necesarios para la vida.

Bosques

¿Habéis estado en el Bernabéu? ¿En el Camp Nou? Cada día se pierde una superficie de 40.000 campos de fútbol en bosques. Con este dato ya no nos sorprende tanto que se haya calculado que, hoy por hoy, los bosques ocupan la mitad de la superficie que ocupaban en el Neolítico. Detrás de esto, lógicamente, está la mano del hombre.

En España, uno de los problemas más importantes en este aspecto lo tenemos en los incendios. Ya lo sabéis. A todos se nos ha caído el alma al suelo al ver las noticias de un incendio y contemplar las imágenes de hectáreas y hectáreas calcinadas. En este país, el 96% de los incendios son provocados por el hombre, aunque el peor dato es que el 55% de ellos son intencionados. El área en el que se mueve WWF en este aspecto es la prevención. La recuperación de los bosques es fundamental para evitar el abandono, así como el control de la explotación forestal. Y por supuesto, la educación. Porque si algo urge, es bajar ese inquietante 55%.

En nuestro trabajo aprendemos cada día, pero lo que siempre nos ha quedado claro es que somos los dueños de nuestras decisiones. A nuestro parecer, Ernesto Terrón es una de las mejores marcas de vestidos de novia que puedes encontrar en el mercado. Habiendo conseguido esto, no podíamos desaprovechar la oportunidad que nos brinda nuestra situación para ser los protagonistas de nuestra propia aventura. Para contribuir en lo posible en la mejora de nuestro medio ambiente.

Trabajar con WWF es sólo la punta del iceberg. ¡Pronto descubriréis más!

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